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Posts Tagged ‘Inteligencia emocional’

Los principios inamovibles

octubre 7, 2009 11:23 am 7 comentarios

faro Era una noche oscura y tormentosa, el oficial en el puente acudió al capitán y le dijo: capitán capitán hay una luz en nuestro curso y no se mueve!: cómo que no se mueve?, diles que se muevan!! diles: estribooor ahora mismo!!, se envió la señal: estribooor, estribooor; entonces se recibió la señal de respuesta: estribor ustedes!!, no puedo creerlo qué esta pasando? hazles saber quienes somos!, se transmitió la señal: Somos el gran barco Missouri!!! y llegó la señal de respuesta… Nosotros somos el Faro!!!

Los principios correctos son faros, no se mueven, son leyes naturales, no podemos romperlos solo podemos estrellarnos nosotros mismos contra ellos, entonces podemos aprenderlos, adaptarnos a ellos, utilizarlos y agradecer que existen. Luego nos hacen mas grandes nos emancipan y nos dan poder.

Nunca dejaremos de esforzarnos y el final de todos nuestros esfuerzos será llegar a nuestro punto de origen y conocer el lugar como por ves primera, nunca dejaremos de explorar y el final de nuestra exploración será llegar al lugar de donde partimos y reconoceremos el lugar como si fuese por ves primera.

Fuente: Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas, Stephen R. Covey, audiolibro

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La paciencia

mayo 7, 2008 4:52 pm 1 comentario

Tan complejo de implementar, tan difícil de mantener, una virtud que pocos la tienen que todos la deseamos; tiene limites?; pues pienso que si, todo lo tiene?.

Pienso que no depende del exterior, es decir una persona, un conflicto, tu trabajo, no te “hace perder” la paciencia…TU LA PIERDES, influyen…si pero el control lo tienes tú.

En fin creo que se puede iniciar por ponerse en le lugar de los demás –Empatia-, un toque de buen manejo emocional de las situaciones -hipotálamo…corteza-, y –vaciar– el recipiente para desfogar las malas energias, ir al cine, hacer deporte, gritar en lo mas alto de la montaña, gritar a nivel del mar, gritar donde te de la gana…

Pues bien!! me voy a ver Iron Man.

Brillantez Emocional

abril 15, 2007 9:49 pm 6 comentarios

Brillantez emocional: informe de un caso.

Esta refinada habilidad en el fino arte de la influencia emocional está tal vez mejor ejemplificada por una historia narrada por Terry Dobson, que en la década del cincuenta fue uno de los primeros en estudiar el arte marcial aikido en Japón.

Una tarde viajaba a su casa en un tren suburbano de Tokio cuando subió un trabajador robusto, agresivo, borracho y sucio. El hombre se tambaleaba y comenzó a asustar a los pasajeros, mientras maldecía en voz alta golpeó a una mujer que sostenía un bebé en brazos y la hizo caer encima de una pareja de ancianos, que a su vez se levantaron de un salto y corrieron hasta el otro extremo del vagón. El borracho se dio algunos golpes más y se hagarro de la barra de metal que estaba en el medio del vagón e intentó arrancarla.

En ese momento Terry, sintió que debía intervenir para evitar que alguien saliera lastimado, pero recordó las palabras de su maestro: ” el aikido es el arte de la reconciliación. El que tenga la intención de luchar habrá quebrado su conexión con el universo. Si intentas dominar a la gente, ya estás derrotado. Lo que estudiamos es cómo resolver el conflicto, no como iniciarlo.”

Terry se puso de pie lentamente y al verlo el borracho rugió:” ¡Ajá! ¡Un extranjero! ¡Lo que necesitas es una lección sobre modales japoneses!” y se dispuso a lanzarse sobre Terry. Pero en ese preciso instante alguien lanzó un grito ensordecedor y extrañamente alegre. “¡Eh!”

Era como si alguien se hubiese encontrado con un amigo. El borracho, sorprendido se dio media vuelta y vio a un diminuto japonés, de unos setenta años, sentado y vestido con kimono. El anciano le sonrió al borracho con deleite y le hizo señas con la mano mientras le decía “Ven aquí”.

El borracho avanzó mientras le decía en tono beligerante:

  • “¿Por qué demonios debería hablar contigo?”. Entretanto Terry estaba preparado para derribar al borracho en cuanto hiciera el menor movimiento violento.
  • ¿Qué has estado bebiendo? preguntó el anciano mientras miraba al borracho con una sonrisa.
  • He estado bebiendo “sake”, y no es asunto tuyo le respondió el borracho.
  • Oh, es maravilloso, absolutamente maravilloso, le dijo el anciano en tono amistoso. ¿Sabés? A mi también me gusta mucho el “sake”. Todas las noches mi esposa y yo, ahora ella tiene sesenta y seis años, calentamos una pequeña botella de sake, la llevamos al jardín, nos sentamos en un viejo banco de madera, y disfrutamos la bebida. Poco a poco el borracho comenzó a suavisarse y a aflojar sus puños.
  • Estoy seguro que tienes una esposa maravillosa le dijo el anciano.
  • No, dijo el borracho. Mi esposa murió y entre llantos comenzó a contarle su historia, de cómo había perdido a su esposa, su hogar, su trabajo y se sentía avergonzado de sí mismo.

En ese momento Terry tenía que bajar y oyó cuando el anciano invitaba al borracho a sentarse con él y le contara todo. Vio como el borracho se tendía en el asiento y apoyaba la cabeza en el regazo del anciano.

Eso es brillantez emocional!!!!!!!!!!!!

“La Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, p133″

La Inteligencia Emocional y el Destino

diciembre 16, 2006 10:09 am 2 comentarios

“Saber que una persona ha logrado graduarse con unas notas excelentes equivale a saber que es sumamente buena o bueno en las pruebas de evaluación académicas, pero no nos dice absolutamente nada en cuanto al modo en que reaccionará ante las vicisitudes que le presente la vida”. Y éste es precisamente el problema, porque la inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades —o de oportunidades— a la que deberemos enfrentamos a lo largo de nuestra vida. No obstante, aunque un elevado CI no constituya la menor garantía de prosperidad, prestigio ni felicidad, nuestras escuelas y nuestra cultura, en general, siguen insistiendo en el desarrollo de las habilidades académicas en detrimento de la inteligencia emocional, de ese conjunto de rasgos —que algunos llaman carácter— que tan decisivo resulta para nuestro destino personal.

Existe una clara evidencia de que las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y asimismo saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida, desde el noviazgo y las relaciones íntimas hasta la comprensión de las reglas tácitas que gobiernan el éxito en el seno de una organización. Las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan la productividad. Quienes, por el contrario, no pueden controlar su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de trabajo y les impiden pensar con la suficiente claridad.

Daniel Goleman, Inteligencia Emocional, p 25